¿Por qué la manía de juntar dólares?

¿Por qué la manía de juntar dólares?

 

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L os argentinos acumulamos dólares desde hace más de medio siglo. En colchones, cajas de seguridad o cuentas radicadas en el exterior. Economistas afines al Gobierno proponen la desdolarización, entendiendo por tal que los argentinos utilicemos sólo la moneda local, para fijar precios, realizar transacciones y mantener nuestros ahorros. ¿Por qué somos dolarmaníacos? ¿Es viable modificar una conducta tan arraigada?

Al respecto conversé con el inglés Thomas Gresham (1519-1579), quien negociaba préstamos para la Corona de su país ante los mercaderes flamencos, para comprar armas y municiones. Su apellido está asociado con una «ley», como ocurre con Juan Bautista Say (la oferta crea su propia demanda) y Christian Lorenz Ernst Engel (a medida que aumenta el ingreso de una persona disminuye la proporción que gasta en alimentos). La ley de George Joseph Stigler, según la cual «ningún descubrimiento científico está asociado con el apellido de su descubridor original» se aplica a Gresham, porque su ley fue planteada por Aristófanes, un comediógrafo griego que vivió cuatro siglos antes de Cristo.

Usted se inmortalizó cuando afirmó que la moneda mala desplaza a la buena. ¿Qué significa esto?

-Que los seres humanos guardan la moneda que consideran mejor y tratan de desprenderse de la que califican como peor. En 1981, Julio Hipólito Guillermo Olivera puntualizó que la sustitución entre monedas no requiere que entre ellas exista un tipo de cambio fijo (en la Argentina, durante el primer semestre de 1989, los argentinos se desplazaron de los pesos a los dólares, a pesar del aumento del precio del dólar; porque anticipando un nuevo diluvio universal buscaban comprar entradas para el Arca de Noé). De cada denominación monetaria tendemos a conservar los billetes nuevos y desprendernos de los viejos, particularmente vía transacciones «unilaterales» como la propina y la limosna.

¿Por qué los argentinos somos tan afectos al dólar?

-Porque el ahorro en pesos fue sistemáticamente castigado en el país. Desde la escuela primaria a varias generaciones les enseñaron un principio fundamental, el del ahorro, utilizando las libretas de la Caja Nacional de Ahorro Postal. Desde fines de la década de 1940, salvo en períodos de estabilidad monetaria, las tasas de interés que los bancos pagaron por los depósitos de ahorro fueron muy inferiores a la tasa de inflación. Particularmente, durante los picos inflacionarios de 1959, 1975, 1976, 1982 y 1989. En estas condiciones, ¿qué padre o abuelo arriesga seguir con este procedimiento y ser considerado un tonto por sus hijos o sus nietos?

¿Cuán popular es el atesoramiento en dólares?

-No hay estadísticas, pero estamos muy lejos de cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón preguntó «para qué queremos dólares» y agregó: «¿Alguno de ustedes alguna vez vio algún dólar?». En la Argentina 2012, ¿quién resistirá cobrar la venta de una mercadería, o la prestación de un servicio, por parte de alguien que quiere pagar en dólares?

¿Por qué, como reserva de valor, el dólar es tan confiable?

-La mayoría de quienes en la Argentina tienen dólares no leen inglés. Es decir, mantienen algo tan importante para ellos como sus ahorros, en rectángulos de papel cuyo texto no comprenden. La confianza, en este caso, tiene que ver con la historia. Todo el mundo espera que con dólares pueda hacer algo, aunque no siempre el dólar conservó su poder adquisitivo interno. Entre mediados de junio y el 8 de julio de 1989, es decir, entre el día en que Raúl Ricardo Alfonsín anunció que anticipaba la entrega de la presidencia y el día en que Carlos Saúl Menem se sentó por primera vez en el sillón de Rivadavia, el poder adquisitivo interno del dólar cayó a la mitad.

¿Se puede desdolarizar a los argentinos?

-Se puede intentar que aparezca el «hombre nuevo», fusilando a algunos de los viejos. Es lo que Ernesto «Che» Guevara hizo en Cuba y fracasó rotundamente. Quiero creer que el Poder Ejecutivo está pensando en un mecanismo incruento, que implica remontar décadas en sentido contrario.

Fuente: http://ar.finance.yahoo.com/

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